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CONOCE EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (VPH)

CONOCE EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (VPH)

Los virus del papiloma humano (VPH) son un grupo de más de 100 tipos de virus. Se denominan papilomavirus porque ciertos tipos pueden causar las verrugas, que son un tipo de tumor benigno no canceroso, mientras otros se asocian con el desarrollo del cáncer de cérvix.

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) constituye actualmente la enfermedad de transmisión sexual (ETS) más prevalente en el mundo. Esta infección es causada por más de 150 tipos de virus, y sus síntomas principales son la aparición de verrugas en las manos, los pies y los genitales, donde se las conoce también con el nombre de condiloma acuminado.

Se utilizan los términos de virus de alto o bajo riesgo para clasificar a los diversos serotipos de papiloma según la mayor o menor capacidad que tienen de provocar la transformación maligna de las células que infectan, degenerando en una neoplasia o cáncer.

Por un lado se encuentran los VPH denominados “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

Y por otro lado, los VPH denominados “de alto riesgo oncogénico”. Son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. Estos tipos de VPH también pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero, en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son muy poco frecuentes entre las personas.

El VPH se transmite por contacto sexual. Es un virus de fácil transmisión, y es muy común. Se estima que 4 de cada 5 personas (es decir, el 80%)  van a contraer uno o varios de los tipos de VPH en algún momento de sus vidas.

Mantener contacto sexual sin protección aumenta el riesgo de contagio. Sin embargo, hay que aclarar que el papilomavirus puede infectar la piel que normalmente no está cubierta por el condón, por lo que el uso del mismo no protege al cien por cien. Tener un sistema inmunológico deprimido es otro de los factores de riesgo.

La gran mayoría de las veces, la infección por VPH se cura sola, de manera espontánea, sobre todo en las mujeres menores de 25 años, sin producir ningún síntoma ni manifestación en el cuerpo.

Hay que destacar que tener VPH no significa que se vaya a desarrollar una lesión. Se estima que solamente el 5% de las infecciones por VPH no retrogradan solas, y se tornan persistentes. Sólo si la infección persiste por muchos años, (se calcula de 5 a 10 años), los VPH de alto riesgo oncogénico pueden causar lesiones en el cuello del útero de la mujer que pueden evolucionar al cáncer.

Respecto a las verrugas genitales, Son protuberancias o abultamientos que se desarrollan en la piel de la zona genital y/o anal, que pueden ser de diversos tamaños y suelen tener forma de “coliflor”.  Las  verrugas se pueden tratar, aunque pueden volver a aparecer si el sistema inmunológico del cuerpo no ha eliminado totalmente el VPH.

No existe ningún tratamiento que cure el virus. Las que se tratan son las manifestaciones que los VPH pueden provocar, como las verrugas o las lesiones. Existen diferentes tipos de tratamiento, según el tipo de lesión.

No obstante, Se ha desarrollado una vacuna contra el VPH. Las dos vacunas más populares en el mercado son:

CERVARIX, que previene la infección por los 2 tipos de VPH que causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello de útero (el 16 y el 18).

GARDASIL, que previene la infección por los virus 16 y 18, y también los VPH  6 y 11, que causan verrugas genitales.

Estas vacunas protegen contra el 70% de los casos de cáncer del cuello uterino (cáncer cervical o cervicouterino). Pero no protegen contra todos los tipos del VPH causante de cáncer de cuello uterino, por lo que es posible que este tipo de cáncer llegue a surgir entre mujeres que hayan recibido la vacuna. Tanto las mujeres vacunadas, como aquellas que no han recibido la vacuna deben continuar con las pruebas de detección para los cambios de las células del cuello uterino con las pruebas de Papanicolaou y otras pruebas.

El PAP es una prueba sencilla que no produce dolor y dura sólo unos minutos.

Se recomienda que se realicen un Pap todas las mujeres a partir de los 25 años, especialmente aquellas entre 35 y 64 años. Si durante dos años seguidos el resultado del PAP dio negativo, se recomienda hacer un PAP cada tres años.

Si el resultado del PAP es negativo, significa que no se detectaron lesiones en el cuello del útero. Las células están sanas.

Si el resultado del PAP es anormal o con alteraciones significa que hay algún tipo de lesión que hay que controlar y en caso que sea necesario, tratar.

Por el momento no existe suficiente evidencia para recomendar la vacuna a favor o en contra para cada mujer. La decisión sobre si una chica debería vacunarse debe basarse en una conversación informada entre ésta y su proveedora de atención médica. Dentro de esta conversación se debe evaluar la probabilidad de una exposición previa al VPH y el beneficio potencial de la vacuna. Mientras más parejas sexuales se hayan tenido, menos probabilidad hay de que la vacuna sea útil.

 

 

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